Encontrándonos dentro del contexto de pandemia global, la sociedad ahora más que nunca está volviendo a poner su mirada en el servicio público, sobre todo en la Administración Sanitaria, que con su esfuerzo en salvar vidas está poniendo de relieve lo importantes que son determinadas profesiones dentro del Sector Público, y que sin ellas ninguna Administración podría funcionar.

Entre las profesiones que siempre han estado en la penumbra a los ojos de la sociedad se encuentra, por ejemplo, el sector de la enfermería, en segundo plano frente a los médicos, y que ahora más que nunca es de carácter esencial. En el ámbito de la Administración de Justicia nos encontramos con el cuerpo de Letrados de la Administración de Justicia, que corre la misma suerte frente al de Jueces. El otro día me llegó un exhorto de cooperación judicial de otro Juzgado en que solicitaban que se realizase una entrada y registro en un lugar cuyas condiciones higiénicas eran ínfimas, y concurría un alto grado de contaminación del COVID-19 debido a su falta de desinfección. Las entradas y registros son un medio que tienen los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado para la investigación y desarticulación de la comisión de delitos, y resulta necesaria la intervención del cuerpo de Letrados de la Administración de justicia, la cual garantiza tanto los derechos de la persona a la que se le somete al registro, así como son la garantía de que el procedimiento es conforme a Derecho y se pueda evitar la continuación del delito; somos los fedatarios públicos,  los “notarios” dentro de la Administración de Justicia.

Un alto porcentaje de registros se realizan para desarticular delitos de tráfico de drogas, trata de seres humanos, y pornografía infantil. Una vez tuve una entrada y registro en donde el dinero que se obtenía del tráfico de drogas se lo habían comido las ratas. Con este ejemplo, uno ya puede hacerse la imagen de a lo que nos enfrentamos cuando vamos a un registro, y más cuando hay una pandemia global y una emergencia sanitaria. Cuando me tocó realizar la entrada y registro lo primero que pensé fue que debemos recordar el servicio esencial que cumplimos, y lo segundo fue cómo protegernos. El art. 14 de la ley de prevención de riesgos laborales es claro y todo servicio público debe tenerlo en mente: “los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo”. Para el registro necesitaba guantes, mascarilla y un traje EPI. Para pedir mi traje EPI acudí a mi superior, la Secretaria Coordinadora, y le expliqué la entrada y el sitio a donde tenía que ir; eso no significa que si te toca una casa donde se trafique no te deban dar un traje EPI, guantes y mascarillas. La Administración tiene el deber de dártelo. La coordinadora actuó de forma muy correcta y se puso en contacto con la Dirección General de Justicia y por la tarde me enviaron a un mensajero con el traje. Con esto quiero decir que si se quiere se puede, la Administración puede, y te tiene que facilitar el material de protección con inmediatez. Yo lo pedí por la mañana y por tarde ya lo tenía. En el registro todos los miembros de la policía también contaban con su traje.

Gracias a ello se evitó la continuación del delito y la instrucción se realizó de forma correcta. Sin los Letrados de la Administración de Justicia, la Policía Nacional, Guardia Civil y los cuerpos de funcionarios de Justicia, la Administración y el Ministerio de Justicia nunca podrían funcionar. 

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