
Como todos los años, celebramos el Día de los Trabajadores, día que conmemora el movimiento obrero mundial y en el que se realizan las reivindicaciones sociales y laborales siempre pendientes en un Estado social y democrático de derecho.
La conmemoración de 2026 nos encuentra a los trabajadores y trabajadoras del servicio público de justicia en pleno proceso de cambio y de adaptación a la nueva organización de los tribunales de instancia y servicios comunes, organización de la que se espera obtener una mejor respuesta del servicio de justicia a las necesidades de tutela de los ciudadanos y ciudadanas. La nueva organización, que todavía está empezando a funcionar, supone también un importante cambio en la forma de trabajar y en las condiciones de los que prestamos servicio en ella.
Así, aunque los letrados y letradas mantenemos globalmente las mismas funciones procesales, desde el punto de vista individual el reparto de trabajo y las funciones concretas desempeñadas han cambiado. Nuestro empleador no puede excusarse en que las funciones son las mismas. Es necesario valorar individualmente las cargas de trabajo que le han correspondido a cada uno de nuestros compañeros, comprobar que es justo y equitativo y que es asumible por el personal existente, y valorar posibles riesgos psicosociales derivados del nuevo reparto funcional, que puede conllevar por ejemplo dedicar toda la jornada a la atención al ciudadano, a la celebración de conciliaciones, o asumir la tramitación o ejecución correspondiente a numerosas plazas judiciales.
El servicio público de justicia, al que los ciudadanos acuden a buscar amparo frente a abusos de todo tipo, no debe convertirse en un espacio inseguro para sus propios trabajadores.
El Secretariado de UPSJ




